Escrito el día 22-08-2015 01:04 por Rafa Oliva
La aparición de nuevos métodos y procesos conlleva un esfuerzo adicional que no siempre se ve recompensado. ¿Merece la pena la dedicación necesaria para aplicar la gamificación en la enseñanza?

Recordemos que la "gamificación" es aplicar mecánicas de juegos a procesos que normalmente no lo son.  Ya viene aplicándose desde hace tiempo en el mundo offline, pero ahora se ha llevado a la enseñanza online.  La gamificación no se trata de enseñar jugando, sino de integrar el juego en todo el proceso educativo.  Es decir, convertir la enseñanza en un juego.  Puede parecer complicado, pero resulta que los medios necesarios para aplicar procesos de juegos a la educación se resumen en 4:
  • Puntos. Crear un sistema de puntos que se otorgan al estudiante según vaya completando diferentes tareas, o realizando diversas acciones. Ejemplo: el estudiante obtiene 5 puntos por asistir puntualmente a todas las clases.
  • Niveles. Se trata de crear una escala de niveles en la que el estudiante va ascendiendo en función de los puntos que obtenga.  Ejemplo: al superar los 200 puntos el estudiante pasa de ser "Pequeño Padawan" a "Caballero Jedi".
  • Rankings. Sí, publicar un ranking cada cierto tiempo no está de más. ¿Quién ha obtenido más puntos en esta semana? ¿Quién será el estudiante del mes? Los alumnos tratarán de no quedar en las últimas posiciones y se esforzarán por adelantar puestos.
  • Medallas. Al alcanzar ciertos hitos el alumno obtendrá medallas que podrá lucir en su cuaderno o en su perfil de las redes sociales educativas. Ejemplo: al obtener su primer sobresaliente, el alumno obtiene la medalla de "Crack".

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¿Qué mejor forma de mostrar los beneficios de la gamificación que con un juego?

Por otra parte, los beneficios que aporta la gamificación en la enseñanza son múltiples. Hace que las clases sean más divertidas, aumenta la participación de los estudiantes más tímidos y fomenta la interacción hasta en un 15%.  Los alumnos tendrán otra razón (el obtener puntos) para completar sus tareas y alcanzar mayores calificaciones en los exámenes. También competirán con ellos mismos en superar sus propias marcas.

Si después de esto no te ha quedado claro si aplicar la gamificación o no... ¡te animamos a comprobarlo con la práctica!  Si te ha gustado esta entrada, compártela con tus amigos usando los botones sociales que encontrarás al final del texto o déjanos uno de tus fantásticos comentarios para fomentar el debate. Además, para estar siempre al día puedes seguirnos en twitter, en facebook, en linkedin o ponerte en contacto con nosotros a través de este formulario.

¡Nos vemos en redAlumnos!


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Maria Ferrer Perostes escribió el 25-08-2015 a las 16:35
Un artículo muy interesante y necesario para darnos cuenta de la importancia de "motivar" a nuestros alumnos. Aprender no tiene porque ser aburrido, monótono y repetitivo, con la gamificación podemos acercarnos mucho más a los estudiantes ofreciéndoles recompensas que, según mi opinión, acabarán siendo pequeños escalones de motivación y de demostración por el trabajo bien hecho.

Tomo nota :-)