Escrito el día 15-12-2017 21:23 por Rafa Oliva

El papel de las plataformas online en el aprendizaje de lenguas extranjeras

Las TIC encuentran en el ámbito específico del aprendizaje y la enseñanza de idiomas extranjeros un espacio de desarrollo con mucho potencial.

Cuando mi sobrina se pone a hacer los deberes se los baja y los entrega a través de la plataforma de su aula virtual, comparte recursos y materiales de apoyo online y tiene tutorías a través de videoconferencia. Lo que hace apenas quince años era impensable y hace diez era difícil de imaginar, hoy es una realidad a la que no se puede dar la espalda.

Podemos llamarlas TIC (Tecnologías de la información y la comunicación) o, como proponía Roser Lozano, TAC (Tecnologías del aprendizaje y el conocimiento). El caso es que ya nadie puede dejar de lado las posibilidades que ofrece internet para facilitar el aprendizaje, no sólo en cuanto a la facilidad de acceso a los materiales, sino también en cuanto a las nuevas formas de aprendizaje colaborativo que permite.

No obstante, y en relación con las muchas posibilidades de la educación tecnológica, habitualmente se señalan dos inconvenientes en este proceso. Por un lado, el riesgo de “hiperinformación” (tener demasiados datos y no saber qué hacer con ellos); y por otro, la baja calidad de aprendizaje en un proceso no supervisado por profesionales, que llevaría a los alumnos 2.0 a usar métodos poco funcionales o que no llevan al fin propuesto.

Las plataformas de intercambio de idiomas amplían el espectro de la educación tradicional

Teniendo esto en cuenta, ¿es posible aprender una segunda lengua a través de internet? Partimos de la idea de que aprender un idioma de forma funcional significa ser capaces de establecer una comunicación fluida (entender y hacernos entender oralmente y por escrito). Siendo así, la única forma realmente eficaz es la inmersión lingüística y cultural en el contexto de la lengua meta.

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En ese sentido, hay numerosas herramientas que adolecen de los mismos problemas que la enseñanza presencial tradicional. Muchas populares aplicaciones para aprender idiomas, por ejemplo, se centran en la práctica de estructuras gramaticales y en la adquisición de vocabulario a través de fichas, que difícilmente serán realmente interiorizadas sin una práctica cotidiana en un contexto real con hablantes nativos. Falta además la guía de un profesor que sepa tomar el pulso a las dificultades del alumno.

Las plataformas de intercambio online basadas en la conversación por videoconferencia plantean mayores y mejores posibilidades. Por un lado, encontramos una atención pormenorizada del profesor que está al otro lado de la pantalla a los problemas concretos del alumno, y una gran receptividad por parte del alumno, que puede dirigir en cierto modo las clases a su conveniencia.

Además, la posibilidad de aprender y enseñar al mismo tiempo estableciendo una relación voluntaria y horizontal entre pares, de alumno a alumno, abre un nuevo espacio apenas explorado en la enseñanza tradicional. Implica un posicionamiento más activo por parte de ambos en el que las dos partes se ayudan mutuamente a aprender.

También descubrimos en estas conversaciones online una gran atención a los aspectos más prácticos de la comunicación, primando la oralidad e incluso las cuestiones metalingüísticas: la gestualidad, la entonación y la forma de enfocar ciertos temas son facetas de la comunicación casi imposibles de captar si no es en contacto con nativos sin la etiqueta de docente.