Escrito el día 03-02-2013 17:45 por Sabrina García Fernández
Categorías: Ninguna

                            LA OCA DE ORO.

Erase una vez,  un hombre que tenía tres hijos, y al tercero lo llamaban “El Zoquete” pues era al que menos querían y se burlaban de él.

Un día el mayor quiso ir al bosque a cortar leña; su madre le dio una torta de huevos muy buena y sabrosa y una botella de vino, para que no pasara hambre ni sed. Al llegar al bosque  se encontró con un hombrecillo de pelo gris y muy viejo, que lo saludo y le dijo: -Me podrías dar un pedacito de tu torta y un sorbo de tu vino. Tengo  mucha hambre y sed-. El hijo mayor respondió
- Si te doy de mi torta y de mi vino casi no quedará para mí; sigue tú camino y déjame -y el viejo se quedó mirándole y siguió adelante. El hijo mayor se puso a cortar el árbol, y al pegar un hachazo se le clavo en el brazo, entonces corrió hasta llegar a su casa a que le vendasen el brazo. Al segundo le paso lo mismo, se encontró con el anciano, este le dijo lo que necesitaba, pero el hermano mediano lo rechazo, y siguió su camino. Fue a cortar leña pero se clavo el hacha en la pierna, y se fue corriendo a su casa. El Zoquete quiso ir a por leña pues sus hermanos estaban heridos, así que le insistió al padre hasta que le dejo. La madre le dijo:- toma una torta amasada con agua y cocida en las cenizas, y una botella de cerveza agria. Cuando llegó al bosque se encontró con el hombrecillo, que le saludó y dijo: -Por favor dame un poco de tu torta, y un trago de lo que llevas en la botella, pues tengo hambre y sed-.

-No llevo sino una torta cocida en la ceniza y cerveza agria -le respondió "El zoquete"-; si te conformas, sentémonos y comeremos.
Y se sentaron. Y entonces cuando el mozo sacó la torta, en realidad era un pastel de huevos, y la cerveza agria se había convertido en un vino muy bueno.

El anciano le dijo que como tenia buen corazón le dijo que le iba a dar suerte, le dijo que fuese a un árbol que había por ahí y que lo cortará y así encontrará algo en la raíz, y con esto se despidió. El Zoquete cortó el árbol y cuando lo derribo encontró una oca con plumas de oro.

Al volver fue a pasar la noche en una posada donde habían tres hermanas hijas del jefe, que al ver la oca  querían coger cada una, una de sus plumas de oro.

Por la noche la muchacha mayor vio que El Zoquete salió de su cuarto un rato, y aprovecho para intentar cogerle una pluma a la oca pero en cuanto la tocó se quedo pegada, la muchacha mediana hizo lo mismo pero también se quedó pegada a esta, finalmente la pequeña quería intentarlo, pues no entendía porque sus hermanas le decían - ¡apártate, por Dios!- así que le intentó coger una pluma y se quedó pegada.

Al día siguiente El Zoquete cogió su oca de oro, y empezó  caminar sin darse cuenta de que tres muchachas le perseguían sin hacer ruido. De repente un cura les dijo a las muchachas que si no les daba vergüenza perseguir a ese pobre muchacho, entonces el cura le cogió del brazo a la más pequeña, pero entonces se quedo pegado a ellas, arrastrándole las muchachas seguían al Zoquete, cuando de repente apareció el sacristán y le dijo:¿señor cura, adónde va tan de prisa? ¿Se ha olvidado de que hoy tenemos un bautizo? -y corriendo hacia él, lo cogió de la manga, y se quedó pegado a él.

El Zoquete llegó a la ciudad donde reinaba el rey, que tenía una hija muy seria que nadie le había hecho reír. Al enterarse de eso, se presentó a la hija del Rey, y al ver ella aquella hilera de siete personas corriendo sin parar una tras otra, se echó a reír tan a reír tan fuerte y tan a gusto, que no podía parar. Así que El Zoquete le pidió que se casara con él.

Lo que pasaba es que al rey no le gustaba su yerno, entonces le dijo que antes debía traerle a un hombre capaz de beberse todo el vino que cabía en la bodega de palacio. El Zoquete pensó en el anciano que le dijo lo de la oca, fue a por él y se lo llevó al castillo entonces como el hombre estaba sediento se lo bebió todo, y luego se fue. El Zoquete fue a reclamar a su esposa pero el rey enfadado, le puso otra condición, que debía encontrar a un hombre capaz de comerse una montaña de pan. El Zoquete no se lo pensó dos veces y fue enseguida a decir selo al anciano, y se lo volvió a llevar al castillo, y antes de ponerse el Sol se lo había comido todo. Por tercera vez reclamó El zoquete a la princesa; pero el Rey, busca cualquier solución para que eso no pasara, le pidió que le trajera un barco capaz de ir por tierra y por agua.-En cuanto llegues navegando en él –le dijo-, mi hija será tu esposa. Salió hacia el bosque donde el anciano le dijo:- Gracias a ti he comido y bebido, y ahora te daré el barco. Todo eso lo hago porque fuiste bueno conmigo. Y le dio el barco que iba por tierra y por agua,  cuando el Rey lo vio, ya no pudo seguir negándose a entregarle a su hija. Celebrando una  boda; a la muerte del Rey, El zoquete heredó la corona, y durante largos años vivió feliz con su esposa.

FIN

 

Carmen Romaguera Escuder escribió el 18-02-2013 a las 19:17
Revisa la ortografía (tildes) e intenta utilizar oraciones más cortas.

Sabrina García Fernández escribió el 18-02-2013 a las 19:25
de acuerdo